El arte de apropiación por Rogelio López Cuenca

Lopez Cuenca

AGUSTIN PAREJO SCHOOL

Agustin Parejo School es un colectivo que surgió a finales de los años 70, en Málaga, formado por un conjunto de estudiantes de magisterio, filosofía y letras, que compartían piso en la calle Agustín Parejo. La creación del grupo no fue impulsada por la intención de llegar a ser artistas (en sus inicios no se dieron a conocer como un grupo artístico, sus integrantes eran anónimos, no firmaban las obras y el número de personas fue variable) sino por la libre expresión de unas ideas que entre ellos compartían y apoyaban.

Trabajaban a partir de modificación de ideales, imágenes u objetos ya existentes, los cuales transformaban para realizar una crítica irónica y humorística  sobre la cultura y política de aquella época. Consideraban que el modo más adecuado para intervenir en la realidad era desde el lenguaje: APS desmontaba los mecanismos mediante los cuales el poder se instala en los idiomas verbales e icónicos de la sociedad contemporánea. Las fronteras convencionales que separan al poeta del creador visual y al artista del simple ciudadano político tendían a mostrarse como idealmente abolidas. La mayoría de esas obras eran expuestas en espacios públicos, ya que buscaban la reflexión en aquellos que las contemplan.

“A quien no la vivió, le resultará difícil imaginarse esa época. El plomo y la ceniza en que sumió a las ciudades el hundimiento del capitalismo industrial, con el paro como emblema de la vida de mierda que nos esperaba y que en España se amalgamó con las componendas de la Transición… La frustración que provocó aquel desengaño explica mejor que nada lo iconoclasta de la explosión cultural que tuvo lugar entonces. Y nadie pensaba que estaba haciendo cultura, todo era la expresión de unas rabiosas ganas, de una imperiosa necesidad de vivir más allá de aquella grisura.”

Los insólitos grafiti y acciones de APS llamaron la atención a la Málaga de aquella época, que no los percibieron como actos radicales, sino con simpatía entre quienes se interesaban por las cuestiones artísticas. Aquel ambiente de acogida y aceptación fue muy adecuado para construir, más tarde, las actitudes que definirían las obras de López Cuenca como autor independiente.

En 1982, APS con su primera exposición en la sala del Ateneo, se dieron cuenta de que podían entrar en el campo del arte. Lo más importante de este hecho es que consideraron entonces ideas como la de que la creación no pertenece en exclusiva a los profesionales, o más aun, que puede ser perniciosa la noción misma de autoría individual (con su secuela de genialidad narcisista y paralizante); el grupo anónimo era una respuesta practica a esa convicción. Otra respuesta fue el empleo de los medios impersonales que no requerían un entrenamiento artesanal especialmente laborioso, y e ahí las apropiaciones, los procedimientos fotomecánicos, las copias, etc.

Quedó establecido que no hay un territorio privilegiado para el arte: La calle vale tanto o más que la galería, la acción en un espacio público puede ser más interesante que la desarrollada en los ámbitos institucionales acotados para la creación.

ROGELIO LÓPEZ CUENCA

Rogelio López Cuenca es un artista malagueño cuya obra se caracteriza por la elaboración a partir de una hábil combinación de imágenes y objetos   y de los juegos de lenguaje que utiliza para generar propuestas críticas  en relación con el contexto cotidiano y, en concreto, con el de cada lugar donde se va a exhibir la obra. Para realizar sus obras se apropia de elementos de los medios de comunicación, de las señales y carteles urbanos, de la publicidad, y modifica su mensaje realizando una crítica del entorno de manera irónica y poética.

  • Apropiación y Manipulación

López Cuenca crea una propuesta estética que se sirve de los códigos lingüísticos y comunicativos del “enemigo” (medios de comunicación) para cuestionar los parámetros socio-culturales dominantes.

En un mundo en el que la distribución de palabras e imágenes de bienestar acaba constituyendo una especie de muralla para la comprensión de lo que realmente sucede, López Cuenca busca las fisuras o grietas para destapar este velo.

Sus obras raptan el esquema de  los anuncios publicitarios e introduce en ellas un mensaje que critica  aquello de lo cual se apropia: saca de contexto eslóganes, consignas y logotipos (que ya hemos asimilado en nuestra vida cotidiana) y les asigna nuevas lecturas,  provocando un cuestionamiento de lo que podría ser significado real de estos.

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          Beaux Arts, 1992.                                            Bienvenidos, 1996.

Es decir, da una segunda interpretación de estos signos y símbolos (de gran potencia visual), a los que ya se les otorgan un significado por su uso, al extraerlos de su contexto (concepto muy importante en su obra y en el que más adelante nos adentraremos).

Son obras cuyas características formales incluyen los colores planos para transmitir con simplicidad pero directamente esas ideas críticas que quiere expresar a través de la imagen y sobre todo, el lenguaje, con palabras que pueden transformarse en iconos.

También utiliza textos de diversos autores y fuentes, y los recompone a forma de collage para comunicar sus mensajes. Por ejemplo, asocia logotipos de empresas con mensajes poéticos. De esta manera intenta “llevar la poesía al código público”. Propone mensajes provocativos, a veces un tanto perversos, con un sentido poético y político. En ocasiones utiliza un lenguaje eufemístico (Bienvenido al Paraíso) la cual se contrapone con imágenes que impactan por su rudeza o agresividad.

La utilización de mensajes y textos en su obra es un aspecto muy importante a la hora de la transmisión y comprensión de su obra: “para un trabajo de intencionalidad política, de abrir otros ámbitos más dialógicos con el mundo, es indispensable recurrir a códigos descifrables (y en nuestra cultura, la lengua hablada o escrita es la de mayor accesibilidad, frente a otros lenguajes más sofisticados, privatizados por élites y profesionales). Esto no quiere, por supuesto, ser una redición del tópico de “bajar” hacia el pueblo, hacia lo vulgar, para ser comprendido por “las masas”: se trata de la clara conciencia de que, hoy, para intervenir en el mundo, en la realidad, hay que intervenir sobre la representación de esa realidad, esto es, sobre su imagen mediática, sobre todo, sobre la publicidad.”

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          Welcome, 1995.                                        Bouquets, 1989.

Parte de sus trabajos se sirven del mobiliario urbano. Se adueña de módulos de señalización, aparentemente idénticos a los utilizados en cualquier ciudad, insertando en ellos de manera dispersa textos que dotan a la señal de un nuevo significado, apropiándose de un espacio destinado originalmente a la señalización oficial.

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            Do not cross art scene, 1991.

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            Traverser les idées, 1990.

La utilización de estos elementos públicos y a la vez privados hace que estas obras sean  ejemplos de sabotaje de esos canales de comunicación siempre unidireccionales (del Estado hacia el público en general). Su intención es poner en cuestión el orden asumido de las cosas, todo lo que aceptamos sin cuestionar, sin razón, ese discurso del orden establecido que interiorizamos de manera automática.

La obra Decret nº 1 creada para la Expo 92[1] de Sevilla. El artista se planteó abordar la banalización de la vía pública. El artista diseñó un total de 24 señales con un mismo formato, tipografía y color las cuales tenía pensado ubicar por todo el recinto de la exposición. El título de la obra procedía del Decreto número 1 sobre la democratización de las artes, publicado en la Gaceta de los futuristas de Moscú en 1918, que promulgaba la disolución de la actividad artística en la vida cotidiana.

Finalmente la obra nunca llego a exhibir en Sevilla puesto que el día anterior a la  exposición fueron almacenadas evitando así que el público pudiera tener un dialogo con estas piezas, que les provocarían dudas y, por lo tanto, reflexiones. Los textos eran  explícitamente políticos o susceptibles de interpretaciones que podrían resultar ofensivas para la sensibilidad de algún “tirano” (como declara López Vega) invitado a aquella feria. Algunos de los módulos incluso nunca llegaron a producirse,  como, por ejemplo, los que se preguntaban por pabellones que no existían, por ser países sin estado, como Palestina o El Sáhara, o los que hacían observaciones “inapropiadas”.

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       Decret nº 1, 1992

  • Espacio

Se podría decir que López Cuenca y su obra se sitúan al margen de la configuración burocrática del sistema del arte. “La institución de arte contemporáneo”, observa López Cuenca, “tiene una bulimia que lo come todo, que lo digiere todo. En ella no pasa nada, no puede pasar nada.”

Entonces, ¿cómo actuar artísticamente? “Los proyectos no convencionales tienen utilidad siempre que no se perciban como propuestas artísticas, siempre que se inserten en la vida cotidiana, en la calle.”

Su estancia en Nueva York entre 1991 y 1994 fue muy importante en su obra. Fue un momento en el que proliferaban los proyectos alternativos y se generaban todo tipo de propuestas creativas desde la propia sociedad civil, sin apoyos públicos. Ahí se iría generando, en paralelo a la esencia poética que contiene siempre su trabajo y su capacidad para darle la vuelta al lenguaje, una estética que tiene su centro de gravedad, más que en la obra, en todo lo que hay alrededor (en lo que la relaciona).

“me parece que caemos a veces en la tentación  trabajar en términos abstractos como si la ciudad fuera una pagina en blanco. La ciudad no es una pagina en blanco, la ciudad tiene un montón de estratos acumulados, de éxitos, de fracasos, de conflictos latentes…”

No sólo desea mostrar su obra al amante del arte, sino también al público en general, por lo que elige lugares inesperados para el espectador, como una estación ferroviaria, el cruce de una carretera, o un espacio entre los anuncios publicitarios televisivos. En muchas ocasiones se aleja de los espacios destinados específicamente al medio artístico, integrando al marco dentro de la exposición para que su obra cobre más fuerza y se haga más viva. Son obras integradas en su entorno, accesibles para gran número de espectadores, y buscan despertar conciencias, incitar a la reflexión.

  • Lectura

No impone una lectura concreta de su obra, sino que sugiere, propone. A veces son obras que tienen con sentidos o interpretaciones opuestas. El espectador puede deducir y extraer diferentes conclusiones de una misma obra, incluso contradictorios. Además, no son obras que persigan un valor estético, sino que plantean propuestas críticas. En la medida de lo formal son muy sencillas, donde lo importante es el mensaje que se transmite. López Cuenca entiende el arte como un medio el cual puede utilizarse como acción política y crítica social, que tiene que llevar a la reflexión y no contentarse simplemente con la estética de este.

El trabajo de Rogelio López Cuenca obliga a pararse ante él y reflexionar, una acción poco transcurrida en un mundo la abundancia y proliferación de imágenes de los medios de comunicación, Internet o anuncios publicitarios, pasan rápidamente con breves mensajes que no invitar a pensar, sólo a mirar. Las obras de López Cuenca, al contrario de lo anteriormente dicho, son sutiles e invitan al espectador a reflexionar  sobre lo que observa con un sentido crítico.

“ Los artistas deben tomar contacto con el mundo real. Normalmente estás trabajando  para una especie de público sin rostro, no sabes quienes son. También se tiene que cambiar la opinión de gente que no tiene hábito de relacionarse con el mundo del arte, piensan que es un mundo con el que ellos no tienen nada que ver, no tienen nada que decir o que opinar. Se tiene que provocar esa nueva situación. Aprovechar cada una de las oportunidades para romper esos clichés, esos límites en los que nos movemos habitualmente. “

Es muy importante la  invocación del sentido común de la gente: incidir en la mentira de la publicidad, la que todo el mundo conoce pero que nadie reacciona ante ella, o intentar hacer ver la imposibilidad de respuesta comunicativa frente a los medios “de comunicación”.


[1] La Expo’92 acogió a 112 paises, 23 organismos internacionales, 6 empresas y las comunidades autónomas españolas.Visitada por más de 20 millones de personas, la Expo supuso un acercamiento a costumbres y culturas de diferentes países aglutinada en pabellones.

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